La revista Business Week vaticinaba en 2005, de una manera concluyente, la influencia que iban a tener los blogs y su conversación, en el ámbito de la empresa. Porque como dijo Enrique Dans, entre otras cosas, hablan de ti. Bien, mal o regular.
Hace varios días, a través del blog de Jesús Encinar, llego a un artículo de Expansión que acredita lo anterior.
Efectivamente, según un informe publicado, casi la mitad de los internautas españoles dejan su opinión en la Red. Pero lo más importante es que el 61% de los europeos la tienen en cuenta para decidir dónde van a cenar, viajar o qué coche comprar, por decir tres ejemplos. Ello viene a acreditar la credibilidad que se le da por cada vez mayor número de personas a este mecanismo en el ámbito no sólo comercial.
Hace unas semanas, por ejemplo, compré un Acer Aspire One. Antes de ir a la gran superficie para consumar el pecado, revisé más de quince opiniones de otros usuarios sobre los pros (y también los contras) de este ultraportátil de bajo coste. En atención a todos ellos, tomé la definitiva decisión.
Pero en relación a lo anterior hay que considerar también lo siguiente: atendí en mayor medida a las referencias de personas anónimas como yo mismo. Y esto es común, pues estos análisis se efectúan de una manera más fresca y objetiva, por lo que se les confiere actualmente mayor credibilidad.
Muchas empresas son conscientes de ello y mantienen una actitud activa para conocer lo que se dice de su marca-servicios-productos en Internet y gestionan su visibilidad y la reputación digital derivada de la gran conversación.
Por contra, otras miran hacia otro lado desconocedoras del fenómeno o incapaces de asimilar la crítica, lo que cuando es dura, resulta realmente difícil. El coste quizá llegue a ser en algunos casos incluso irreparable.
Como dijo el propio Dans, ¿tiene usted orejas?